Ganache de chocolate

Cómo preparar esta cobertura de chocolate

Ganache para coberturas y rellenos

Sorprendentemente, el ganache de chocolate lo utilizamos mucho para hacer postres. Se puede utilizar como cobertura, relleno o para hacer trufas. Es de las cosas más simples que hay, después de todo tan sólo es nata y chocolate.

Como el ganache se compone de apenas dos ingredientes, tienen que ser de la mejor calidad. Especialmente el chocolate, que afectará en el sabor y consistencia. El chocolate tiene que ser negro, con un porcentaje de cacao de entre 70% y 72%, para que no salga un ganache demasiado dulce.

Ganache para coberturas y rellenos

Si te resulta muy amargo, siempre puedes añadir un poco de azúcar, siempre y cuando todavía esté lo suficientemente caliente como para que el azúcar se derrita. Comienza con una cucharada, no necesitarás más para endulzar el ganache.

Lo que vas a necesitar:

  • Chocolate negro
  • Nata líquida para montar

Proporciones:

Estas proporciones se basan en el peso. Por ejemplo, una proporción de 1:1 significa 110 gr de chocolate con 110 ml de nata líquida.

  • Para relleno y cobertura de un pastel vamos a utilizar una proporción de 1:1.
  • Para un relleno o una cobertura muy suave, la proporción va a ser 1:2, una parte de chocolate y dos partes de nata.

Instrucciones

  1. Empieza pesando el chocolate con un peso de cocina. Si no estás siguiendo una receta, empieza con una pequeña cantidad y haz más cantidad si es necesario.
  2. Mide la nata en otro recipiente basándote en la relación anterior, según para que quieras utilizar el ganache.
  3. Vierte la nata en un cazo o cazuela y caliéntalo a fuego medio-bajo durante unos minutos. No es necesario que hierva, hay que tener cuidado de que no se salga. Con que esté caliente vale. Lo ideal es que puedas meter un dedo en la nata y mantenerlo durante 3 a 4 segundos sin quemarte.
  4. En ese momento apaga el fuego y retira la nata del fuego. Incorpora el chocolate troceado. Cuanto más troceado esté, menos tardará en deshacerse. Deja que repose unos minutos para darle tiempo al chocolate para que se ablande y derrita.
  5. Remuévelo suavemente para que el chocolate se vaya integrando en la nata. Al principio puede parecer una salsa que no está ligada, pero según vayas revolviéndola, se volverá una salsa cremosa.
  6. Deja que el ganache enfríe lo suficiente para poder añadirlo a la tarta. La textura tiene que ser semi-líquida, pero lo suficientemente firme como para que no se desplace por fuera del bizcocho. Lo mejor es enfriarlo en la nevera o en el congelador hasta que esté semi-sólido, y luego batirlo suavemente con una batidora para que se aligere.
  7. A continuación, ya puedes coger el ganache con una espátula y rellenar el bizcocho. Si lo quieres para cobertura, es mejor que tenga una consistencia más líquida con la proporción 1:2.